"Parado en la línea para ver el show esta noche,
y hay una luz encendida… Resplandeciente"...
Transcurría la década de los 90 cuando junto con mi naciente afición por la cultura vampírica se iba consolidando mi amor por el rock. A bandas como Tool y RHCP podría “culpar” de la música que me ha acompañado desde entonces y hasta ahora.
Sin embargo hacia finales de ésa década fue cuando pude decir, el género me brindaba todo lo que esperaría de un buen par de músicos en escena. No pretendo afirmar previamente no hallé algo así, simplemente cuando se trata de gustos personales, algunos nos identificamos y/o encontramos más atractivas algunas tendencias musicales (por lo tanto ciertos intérpretes o bandas), que otras.
En el año 99, y gracias a una petición expresa de Flea, John Frusciante retorna a los RHCP con la fuerza que implicó el renacer de dicha combinación en el álbum Californication. En los siguientes álbumes sus dotes como compositor se harían más evidentes, teniendo mayores posibilidades y matices de producción creativa al ir condensando simultáneamente By The Way con los Red Hot, y su disco solista: Shadows Collide with People.
Yendo de nuevo un poco más atrás, durante la primera etapa de Frusciante en los RHCP, puedo atribuirle gran parte de mi gusto por la banda a temas como Give It Away. Desde ese entonces me resultó dinamita la combinación bajista - guitarrista, aunque de ninguna manera quisiera dejar a un lado a Anthony Kiedis, quien a mí parecer aparte de excelente intérprete podría catalogarse entre los que más energía irradia durante los conciertos; ni a Chad Smith, gran baterista.
No sólo las segundas voces que aportaba Frusciante daban un valor agregado a la banda. Si se habla del sonido en vivo, no se trata de esas cosas que resultan decepcionantes al sacarlas del estudio hacía algo más “tangible” para el público, y que tanto abundan. A gusto personal, encontraba en los intros para los cuales Flea y Frusciante se ubicaban frente a frente, un anuncio seguro de calidad musical.
Catalogados como uno de los mejores bajistas y uno de los mejores guitarristas de la historia y del movimiento, este par de grandes hacían bellezas sobre el escenario. No como intento de poesía o en un ánimo romántico, ni porque estemos bajo el efecto de alguna sustancia alucinógena (no es secreto éste y otros prejuicios a propósito del público rockero), cuando se trata de sentir y apreciar la música a fondo, los sonidos que dejaban tanto en sus solos como de manera conjunta, Flea y Frusciante parecían transportarnos a otra dimensión.
Si uno se da a la tarea de averiguar un poco sobre riffs legendarios de la historia del rock, tanto de bajo como de guitarra, encontrará varios temas de los RHCP con la participación de dichos “personajes”. Varios de éstos resultarán a su vez clásicos, y me aventuro a afirmar sin demeritar lo prodigiosos que son cada uno en su instrumento, juntos crecen exponencialmente. Quizá una de las más fieles muestras de lo que comento, se puede apreciar en su concierto Live At Slane Castle (DVD). El intro de Californication por mencionar un solo ejemplo, es sencillamente épico, de esas cosas que uno quisiera haber presenciado. El sonido, la ausencia de “trucos”, la improvisación, entre otros muchos factores, no me dejarán mentir.
Para el selecto público que se puede denominar seguidor (con todo lo que el término implica), sea de la banda en su totalidad, de uno o varios de los integrantes por separado; creo esta alineación desde siempre resultó interesante y arrojó muy buenos resultados a todo nivel. No obstante hay quienes durante años admiramos lo que lograban John Frusciante y Michael Peter Balzary, principalmente en vivo, y quisiéramos apreciar mucho más de esa buena combinación en dosis aumentadas.
También en: http://thebandoftheday.netne.net/rockaholic003.html
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