
Primera escena: A lo largo de la torre de vigía.
En la década de los 70’s no muere la magia. Casi a sus 70 años Jimi Hendrix continúa deleitando al público con las notas de su guitarra. La imagen parece propia de un cuadro, o de una pieza audiovisual en blanco y negro. Su estilo intacto, sus dedos prodigiosos, ni un ápice de su capacidad de mover fibra con el toque de las cuerdas ha desaparecido.
Generaciones de nuevos músicos siguen erigiéndose en torno a una de las más grandes figuras, referente e inspiración de muchos. En cada guitarrista que cita su influencia, el gran Hendrix se hace presente una vez más. A lo largo de la torre de vigía se proyecta su sombra y la de su inseparable guitarra. Hendrix no ha muerto…
Segunda escena: Light My Fire.
“Hay cosas conocidas y cosas desconocidas. Y en el medio están las puertas”.
Enero de 2011. A los 67 años de edad Jim Morrison repite sobre el escenario una de sus frases más célebres. Las puertas han sido abiertas, ha regresado el ídolo. El público enloquece mientras revive la idea de uno de los intérpretes más representativos de la historia del rock, entonando nuevamente los clásicos de The Doors. Light My Fire marca el inicio de la euforia, miles de seguidores corean mientras sus rostros retratan la emoción que experimentan gracias a la leyenda. “Entre la bella tensión, la libertad, y la obligación de hacerlo bien”; Morrison demuestra una vez sobre el escenario, de qué está hecho y porque hasta la fecha, es un modelo a seguir para tantos rockeros. El espectáculo continúa…
Tercera escena: Smells Like Kurt’s Spirit.
A los 14 años empieza la preparación. A los 20 años alcanza el éxito siendo vocalista de una de las bandas más influyentes del grunge: Kurt Cobain. Su apariencia algo desaliñada combinada con letras y melodías tan espontaneas como distintivas, así se van definiendo los rasgos de un gran “personaje”.
Sucede que la heroína no existe en su vida. Sucede que el suicidio nunca pasó por su mente. Sucede que tomó un largo receso y hoy está de vuelta. Sucede que lo hemos revivido gracias a nuestro anhelo de un músico del que nos parece, no vimos lo suficiente. Sucede que Cobain regresa a la escena y algún desaguisado musical sale de circulación dentro de la industria a cambio.
Epílogo.
Un final que deja interrogantes. ¿Qué sería de las leyendas de estar aún en vida? De los nuevos ídolos (sin tener en cuenta género musical), ¿Cuántos se perfilan tanto o más grandes que muchos de los que ya hemos perdido? ¿Que regrese la “vieja guardia” y algunos de los músicos contemporáneos (título comercial pero no evidente en varios casos) dejen de producir?
Si bien es cierto consumimos lo que más se ajusta a nuestros gustos e intereses, en mi caso particular hallo mayor deleite en eso que en mi país coloquialmente llamamos “viejeras”, que en alguna basura musical, cosa que para mi gusto, abunda hoy en día. He revivido en medio de la ficción a tres de los grandes, y me atrevo a decir, que al menos alguien me acompañaría en el goce de la “puesta en escena”, de ser ésta realidad y no simple fantasía.
También en: http://www.thebandoftheday.netne.net/rockaholic2.html
Aquellas "viejeras" que con la añadidura de la nostalgia hagan que se mueva algo que lo "nuevo" no lo hace. También me encantan y vaya fantasía sería estar en la escena que describes.
ResponderEliminar¿Qué sería de ellos si todavía estuvieran? Podrían haber perdido el encanto o haberse consolidado, como lo han hecho varios de aquellos representantes de la vieja guardia.
Si, siguen estando aquí, los escuchamos gritar todos los días...
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